La salud bucodental de los niños debe abordarse teniendo en cuenta unas necesidades que cambian con la edad. En este artículo hemos preparado para los padres un calendario de revisiones y cuidados por edades.
De 0 a 1 año
- Antes de que aparezca el primer diente, limpie las encías con una gasa o un paño limpio y húmedo.
- Cuando salga el primer diente, empiece a cepillarlo con un cepillo suave.
- Haga la primera visita al dentista tras la erupción del primer diente y, como muy tarde, hacia el primer cumpleaños.
De 1 a 3 años
- Cepille dos veces al día con una cantidad de pasta con flúor del tamaño de un grano de arroz.
- Abandone la costumbre de dormir al niño con el biberón.
- Anime a su hijo a beber agua en vaso.
- Se recomienda una revisión cada seis meses.
De 3 a 6 años
- Utilice una cantidad de pasta con flúor del tamaño de un guisante y termine usted el cepillado.
- Puede aplicarse barniz de flúor por indicación del dentista.
- Se recomienda abandonar en esta etapa la succión del pulgar y el uso del chupete.
De 6 a 12 años
- Cuando salgan los primeros molares permanentes, pueden valorarse los selladores de fisuras.
- Se recomienda una primera revisión ortodóncica hacia los 7 años. Para más detalles, consulte nuestra página de ortodoncia interceptiva (tratamiento temprano).
- Los niños que practican deporte deben usar un protector bucal.
- Conviene enseñarles a usar el hilo dental.
A partir de los 12 años
- A medida que terminan de salir los dientes permanentes, el apiñamiento y los problemas de mordida pueden valorarse con más claridad.
- La inflamación de las encías puede ser más frecuente en la pubertad; para más detalles, consulte nuestro artículo sobre los problemas de encías en la adolescencia.
- Conviene prestar atención a las bebidas azucaradas y ácidas.
Qué hacer tras un traumatismo dental
Si un diente permanente se ha salido por completo, sujételo por la corona, no por la raíz; si está sucio, enjuáguelo brevemente con leche o suero fisiológico, consérvelo en leche o entre la mejilla y los dientes del niño (si no hay riesgo de que se lo trague) y acuda de inmediato al dentista. Los dientes de leche no se vuelven a colocar, pero tras el golpe es necesaria una revisión.
Cómo prevenir el miedo al dentista
- Hable de las visitas al dentista de forma positiva.
- Procure no transmitir sus propios temores a su hijo.
- Hacer las primeras visitas sin que haya ninguna molestia, solo para conocer el entorno, facilita la adaptación del niño.



